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Tras la pandemia, ¿Se va al carajo la industria del fitness, o florece como nunca?

Tras la pandemia, ¿Se va al carajo la industria del fitness, o florece como nunca?

«Cuando todo esto se acabe y volvamos a la normalidad», es la frase más dicha y más equivocada de las últimas semanas. Desde el banquero o la administradora que están haciendo contabilidad en su sala, mujeres que ahora sí se enteraron de lo que es la maternidad (que no es parir, claro está), otros sorprendidos que nunca habían lavado sus propios calzones o muchísimas más personas que tienen un verdadero problema y que no saben qué hacer para seguir subsistiendo sin trabajo, se han equivocado al pensar que las cosas retomarán un curso igual al que tenían previo a la pandemia, porque es cierto como una casa que al río le han movido el cauce y que ahora tendrá que ir por otros lados.

No será «volver» a la normalidad, sino crear una nueva. el nuevo «normal», la nueva realidad. Y eso es inevitable, de cuando en cuando la humanidad ha tenido sus grandes sacudidas que la han hecho modificar sus estructuras y formas y paradigmas y se han creado nuevas realidades. Que no lo hayamos visto no quiere decir que no haya sucedido.

Así que desde ese final y principio, quiero hablarles de la industria del fitness. Yo soy entrenadora, llevo ya varios años siéndolo y a lo largo de este tiempo han pasado cosas; incluso antes de la pandemia, la industria del fitness había cobrado ya muchísimo auge y se posicionaba como una de las más prometedoras económicamente, ahora lo sigue siendo, pero ojo, no toda la industria.

Para mí hay una división muy clara, está el lado corporativo, es decir, los gimnasios, llámense de cadena, comerciales o muy locales y por otro lado, los entrenadores personales.

Por el lado de los gimnasios, la cosa pinta color de hormiga y es precisamente el motivo que da ese susto a los dueños de empresas de fitness, el mismo que da un futuro prometedor para los entrenadores personales: LOS CAMBIOS DE HÁBITO DE CONSUMO de la población; hoy la gente se dio cuenta que puede hacer ejercicio en su casa, que abre sus redes sociales y tiene más opciones que Danesa 33 para elegir qué «entrenamiento» quiere hacer , ahí mismo, en pijama, descalzo, con el bote del jabón de la ropa o la mochila del trabajo (ex trabajo), y que además de todo «no le cuesta» un centavo.

Es parte verdad.

Parte mentira.

La parte de verdad es que sí, que tienes entrenamientos al alcance de la mano, del teléfono y de la conexión a internet, que puedes elegir como de un menú, que no hace falta ni salir, ni peinarte siquiera. 24 horas al día, a demanda. En realidad esto ha existido desde hace décadas (¡acuérdense de Jane Fonda!) pero me refiero a este nuevo descubir de quienes no habían nunca probado este tipo de home-fitness. Es el garbanzo de a libra de los descubrimientos.

La parte mentira es que, esos entrenamientos tienen que verse como lo que realmente son: recomendaciones. Con esto me refiero a que sí, si el objetivo es mantenernos activos, mejorar nuestros hábitos de vida, estar en movimiento, quemar por lo menos algunas calorías que nunca sobran y aspirar al cuerpo de quien está en pantalla, entonces se cumple con el cometido. Y no te costó nada. Sin embargo esto NUNCA sustituye al trabajo de un entrenador (que sí te va a costar dinero, cabe mencionar) para quien sí lo necesite en aras de cumplir OTRO TIPO de demandas deportivas. Nunca.

Es como si algunita guapa de instagram con cuerpo de sueño te dice que tomes más agua y le bajes a la comida procesada, eso no la hace una nutrióloga, simplemente es una recomendación que ciertamente no le hace daño a nadie, al contrario, a todos nos cae bien hidratarnos mejor y dejar de tragar porquerías, así que aunque ella no sea una profesional del tema, nos da un BUEN CONSEJO NUTRICIONAL. Y eso aplica igual para el ejercicio, a nadie le caen mal 30 minutos de cardio en casa de la sabrosa que comparte lo que hace para mantener su cuerpo en forma, a nadie; son ejercicios que, de hecho, nos hacen cumplir con la recomendación de la OMS de activarnos diariamente por lo menos 30 minutos. Y se los agradecemos. porque más de alguno, se sentirá bien, funcionará mejor en sus actividades cotidianas y bajará varios kilitos, eso seguro.

¿Entonces?

Entonces, tenemos que diferenciar bien la razón de nuestro hacer ejercicio, si tenemos un objetivo deportivo muy específico, o si queremos llevar esto al largo plazo, creo que lo más acertado es darle su lugar a quien lo debe de tener, es decir, al profesional de la materia: el entrenador, que no emite simples recomendaciones, sino dicta el actuar mediante una planeación que lleva a cuestas muchas horas de conocimiento del cliente, de sus posibilidades, de sus NECESIDADES, de su tiempo y de sus características ultrapersonales . Es fácil de darte cuenta qué es lo que necesitas, es como tener el dilema: «¿si no veo nada de lo que tengo a 2 metros de distancia, será mejor que compre unos lentitos para vista cansada en la caja rápida del walmart o que vaya al oftalmólogo a que me examine y me haga unos con la graduación que necesito»? es la misma cosa, o como dirían en estos rumbos canadienses: c´est la meme chose.

Ojo, que no estoy diciendo que dejes de activarte con las rutinas en la red, para nada y al contrario, como profesional, debo de promover siempre y ser partidaria de los hábitos saludables que te traigan bienestar y puros «plus» a tu vida. Sólo quiero hacer una diferencia para saber quién necesita un entrenador que personalice su entrenamiento (el boom real de la profesión a la que quiero llegar en esta entrada) y por otro lado, a quiénes les viene de maravilla apegarse a rutinas compartidas que les cambiarán un hábito o les ayudarán a mantenerse en forma durante estos tiempos difíciles (o incluso en una base habitual).

Así que atendiendo al título de este post, creo que al aterrizar en nuestra nueva realidad, es probable que se vaya un poco al traste el lado corporativo, se los digo y me apena la proyección que se vislumbra para los gimnasios (no se los deseo, es una opinión totalmente personal, no es la verdad absoluta ni una predicción certera, yo no lo quisiera, yo trabajo también como partner de un gimnasio en Canadá y me duele no saber a dónde va el futuro corporativo ) , y que florezca como jacaranda en Abril el lugar en el mundo de los entrenadores personales y profesionales del ejercicio, se los digo porque se siente la sacudida, somos nosotros quienes estamos en medio de un tornado que nos está transformando para bien, en el que tenemos que aprender a pensar fuera de la caja, aprender a manejar mejor las plataformas online , a dar asesorías telefónicas, por correo, whatsapp, etcétera y a desarrollar métodos que nos conecten con nuestros clientes vía remota sin que esto impida el trato personalizado y confeccionado a la medida del que está siendo entrenado. Y puede ser, en una de esas, que se convierta en una de las profesiones más demandadas del futuro (y los doctores, claro). El ejercicio es parte de la canasta básica, ya se dieron cuenta.

Feliz nueva era para todos.

Alín

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