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The Barkley Marathons: para putos amos

The Barkley Marathons: para putos amos

Siempre que veo documentales sobre correr o leo experiencias o crónicas de corredores, lloro. Les juro que la emoción me gana y siempre termino con el puchero y el nudo en la garganta. No es un llanto de tristeza, al contrario, es simplemente que me conmueve tanto  que la emoción se me desborda y me humedece los ojos, every time.

Ahora fue diferente. El sábado llevábamos horas dándole vueltas al catálogo de Netflix, no se nos ocurría nada para ver, pasamos por una película francesa chistosísima, otra comedia sombría medio chafona y finalmente nuestro último hallazgo de fin de semana fue este documental: The Barkley Marathons.

Algo había escuchado yo alguna vez sobre un trail que se corre en un bosque que sirvió como vía de escape para el asesino de Martin Luther King Jr., pero no sabía más, de hecho, yo pensaba que ese escape había sido exitoso (pero no lo fue), así que mi nulo conocimiento sobre el hecho me tenía alejadísima de conocer la maravillosa historia de esta carrera de montaña, que en pocas palabras, es apta para -como bien lo dice el título de este post- puro puto amo.

Les decía que esta vez había sido diferente porque no me hizo llorar, al contrario, me la pasé riéndome sin poder creer el nivel de ironía, sátira, ingenio y brutal honestidad de uno de sus creadores: Gary «Lazarus Lake» Cantrell.

Efectivamente la carrera nació a partir de la noticia del escape de este asesino, quien fue recapturado a tan sólo 13k de la penitenciaría después de haber corrido por 55 horas,  lo que Gary (y toooooodo el mundo) consideró una mentada de madre, ir básicamente a más de 4 horas el kilómetro es un poco ridículo, así que entre broma y verdad, Gary dijo que en ese tiempo, él podría haber corrido por lo menos 100 millas (160km), claro que lo dijo al tanteómetro y soberbiómetro, porque evidentemente él nunca había corrido esa cantidad de kilómetros ahí. La carrera nació y sus excentricidades junto con ella.

Habrán de saber que este trail está lleno de cosas muy especiales, en primer lugar, si quieres participar pues tendrás que ponerte a buscar hasta por debajo de las piedras la manera de inscribirte, ya que es secreto y no existe ningún tipo de información en ningún lado (si creen que puedes encontrar todo en internet, les tengo malas noticias), el participante deberá de averiguarlo por su cuenta y una vez que ha hecho una carta a modo de ensayo exponiendo los motivos por los cuales debería ser elegido, si es que resulta exitoso su intento, le llegará una «carta de condolencias» por parte de la organización de la carrera, lo que indicará que está dentro.

El número de participantes es limitado a 40 y el dorsal con el número 1 no se lo dan a ningún atleta élite ni al ganador de la edición anterior ni nada por el estilo, sino que Gary lo reserva para aquel con menos probabilidades de terminar siquiera la primera vuelta del recorrido, al que llaman «el sacrificio humano» jajajaja. La inscripción cuesta un dólar con sesenta centavos y siempre ha costado igual (o sea, la carrera no está hecha para hacer millonario a absolutamente nadie, es puro amor al sufrimiento) y quienes corren por primera vez tienen que llevar una placa (sí, una placa de vehículo) de su lugar de origen; ahora que, para quienes ya la han corrido, además de su dólar con sesenta, se les pide enviar por correo algún objeto en específico, por ejemplo, hace algunos años pedían  una camisa blanca, otros años han sido calcetines y lo más reciente han sido comisas de franela (todo es para Gary), así que cuando su organizador ya tiene camisas blancas (o cualquier otra cosa que pida) pa´aventar pa´arriba, pues elige que manden otra cosa como parte de los requisitos para recoger el paquete, ahora bien, si eres un finisher, lo que se te pide es un paquete de Camel´s , que le entregarás personalmente a Gary el día de la carrera.

Es una joya este señor.

La distancia de la carrera es incierta, en primera instancia la organización dice que cada vuelta recorre 32k (160 km, son 5 vueltas en total), sin embargo, muchos participantes aseguran que cada loop mide 42k, de cualquier manera no hay forma de saberlo certeramente porque están prohibidos los gps, ahí te entregan un mapa con instrucciones y ya está y además, como la ruta NO está señalizada, es probable que cada corredor haga un poquito diferente el curso y si se llega a perder, pues ya se aventó gratis otros muchos kilómetros. La altitud ganada es impresionante, es lo equivalente a subir y bajar del Everest DOS VECES.

Cada vuelta se recorre dos veces, una en sentido horario y la otra a contra reloj, y el sentido de la  quinta y última dependerá del corredor anterior, ya que, aunque puedes correr con alguien más, al llegar al último loop, cada corredor irá en sentido distinto, así que si el que ocupa la primera posición eligió el sentido del reloj, pues por consiguiente, quien va detrás habrá de correrla en sentido contrario, aunque por lo visto no hay mucha gente que llegue a esa quinta y última vuelta.

Los controles me fascinaron. Como no hay asistencia en el camino ni mucho menos puestos de control o abastecimiento, se ideó que para asegurarse de que cada corredor pasara obligatoriamente por todo el recorrido, éste tiene que buscar un libro y arrancar la página correspondiente a su número de dorsal, juntando el total de «estaciones» y así garantizarle tanto a la organización, como a los demás competidores que ha pasado por todos y cada uno de los puntos. Los libros que eligen siempre llevan títulos cargados de ironía, ya saben: «Las puertas del infierno» , «Avísenme cuando muera» y cositas así. En cada vuelta Gary cuenta las hojas y les entrega un dorsal nuevo para poder continuar.

¿Se acuerdan del «chacal» que salía en Don Francisco? Sí, ese que mataba las ilusiones con su trompeta si cantabas horrible; bueno, pues aquí hay una persona que toca «taps», (una melodía que se toca generalmente en funerales de miembros del ejército en Estados Unidos), cuando alguien abandona o se le acaba el tiempo (60 horas). A mi me dio mucha risa el detalle, sin embargo ya en la vida real, pues no es gracioso, varios de los corredores dejan salir las lágrimas contenidas cuando el trompetista se acerca y les toca la canción, que es el símbolo total de derrota.

Otro tema interesante es que los corredores no saben cuándo empezará la carrera, es decir, se da a conocer el día, pero la gente desconoce la hora del arranque, así que esta puede ser en cualquier momento; mediante el sonido de un caracol se anuncia que en una hora exactamente podrán arrancar y llegado el momento, el banderazo de salida es el momento en el que Gary prende un cigarro.

Bueno, como estas hay mil curiosidades más y por supuesto, escuchar hablar a este hombre de verdad que te saca la risa y te pone de buen humor (o tal vez a algunos los hará enojar un poco), yo soy medio mulita también y creo que por eso me pareció simpatiquísimo. Creo que es el maestro del sarcasmo y también creo que, de repente, está bien perder un poco la solemnidad.

La carrera está considerada como una de las más difíciles del planeta y bueno, con sólo 15 finishers en los últimos 23 años, creo que esa distinción no está sujeta a discusión.

La semana pasada, el 24 de Marzo, se corrió la edición del 2018 y, como en varias ocasiones ha ocurrido, nadie pudo completarla este año. Así que, una vez más: ganó la ruta.

Te invito a que si tienes un lapsus donde no encuentras ni qué ver y ya viste 14 veces Friends de principio a fin o bien, eres un apasionado «trailero» amante de lo extremo y en busca de motivación, te prepares unas palomitas y te pongas a ver este gran documental. Yo lo vi en Netflix, pero creo que también lo puedes encontrar en Youtube y en otras plataformas similares.

¡Nos leemos!

Alín

 

 

 

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