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Maratón de Chicago 2018

Maratón de Chicago 2018

 

El maratón de Chicago se corrió hace unos días y con él vinieron las alegrías de disfrutar un major (que son muchas y muy grandes). Como siempre, la organización brilló y la alegría de todos los corredores y las vallas de porra se respiraba en el ambiente. Hubo mucha lluvia y frío pero ni eso echó a perder el espíritu perseverante del maratonista (ni nuevo ni experimentado), ni tampoco, la energía de quien sale a las calles a apoyar a todos y cada uno de los corredores.

Este post es sólo para compartirles, a quienes no han tenido la oportunidad de leerlo, el mensaje que Carey Pinkowski, director ejecutivo del maratón, y todo el equipo de organización le dejó a todos los corredores Se los dejo por aquí porque a mi me conmovió y me llenó de alegría, me hizo soltar una que otra lagrimilla de emoción y me inyectó gasolina para los retos que vienen.

“A nuestros corredores, gracias por haber venido a nuestra casa este fin de semana. Nos encantó tener la energía de todas las partes del mundo permeando nuestra ciudad. Esperamos que hayan sentido el gran amor de Chicago en cada estruendosa pero amable porra; pero sobre todas las cosas, esperamos que hayan encontrado aquí lo que habían estado buscando – sin importar si era el sueño de una vida entera, si era correr una carrera memorable, un nuevo récord personal o la oportunidad de probarse a sí mismos que son capaces de hacer grandes cosas– . Esperamos que lo hayan encontrado, porque la magia que tiene el Domingo de Maratón es que miles de personas de todos los rincones del planeta se reúnen en la esquina de Columbus y Monroe para hacer un sueño que alguna vez pareció imposible, realidad.

¿En qué otro lugar del mundo pasa eso? Somos los suertudos a quienes nos tocó ser parte de esa magia y por eso, les estamos muy agradecidos.

Puede que ustedes sean de diferentes lugares o que no hablen el mismo idioma, pero en ese trayecto saben perfectamente por lo que cada uno de los que van alrededor ha pasado; el sacrificio, las batallas luchadas,  las mañanas en donde hubo que levantarse muy temprano y los días en los que creían que no iba a ser posible lograrlo. Sin embargo,  también saben lo que tuvieron que hacer todos sus compañeros corredores para llegar hasta aquí y mientras están en la línea de salida, luchando, pueden ver a su alrededor y saber que los demás también lo van a lograr.

Sueños de todas partes del mundo llegaron a Chicago el fin de semana y estamos felices de verlos cumplirse. Fue duro. Seguro dolió, pero ustedes se levantaron y decidieron que esto iba a suceder y lo iban a lograr. Ustedes saben lo que se siente desear algo con tantas ganas como para no dejar que nada se interponga en el camino para lograrlo. 

Así que queremos tomarnos este tiempo para agradecerles sinceramente por mostrarle a Chicago y a cada uno de ustedes, la magia del Domingo de Maratón, nunca podrán imaginarse cuánto han inspirado a cada una de las personas en esta ciudad. Chicago les agradece por haber hecho de este fin de semana uno que jamás podremos olvidar.

Y por favor, no seamos extraños…”

La verdad que contiene el mensaje, es preciosa. Absolutamente en todos los puntos del planeta, alguien pasó exactamente las mismas cosas que tú para llegar hasta ahí, algunos con un poquito más de baches, otros por alguna superficie más lisa, pero todos compartieron desde su rincón de vida, la emoción de correr 42 kilómetros en esa ciudad, ese día. Y no sólo los corredores, sino la gente que los rodea, todos fuimos, durante meses, compañeros de emociones y rutinas sin saberlo, y al final fuimos tocayos de alegría. Y se siente, créanme cuando les digo que miles de personas que emanan alegría en el mismo lugar, genera una energía muy poderosa, más allá de los romanticismos.

Al final, aunque el triunfo es personal, se alcanzó un sueño colectivo.

Nunca dejará de conmoverme la emoción que inunda un maratón y el espíritu y la perseverancia de quien pone el ejemplo y nos enseña que no hay ningún límite en esta vida.

Por supuesto, felicidades eternas a mi mamá que cruzó la meta el domingo y nos dio un motivo para ser parte de ese increíble día y de esos difíciles pero retadores meses.  Nos veremos alguna otra vez, Chicago.

 

Alín

 

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