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Lo que aprendí de la ruta León-Comanja (el entrenamiento propioceptivo)

Lo que aprendí de la ruta León-Comanja (el entrenamiento propioceptivo)

Desde hace muchos años, algo pasa por estas fechas que no podía correr el medio maratón León-Comanja, ya fuera porque tenía un compromiso, o porque tenía alguna carrera importante días después y me daba miedo doblarme una pata y no alcanzar a recuperarme, el punto es que este año por fin pude disfrutar de esta carrera y sé que en lo posible, nunca me la volveré a perder.

Les cuento a quienes me leen y no viven aquí o aún viviendo en León no conocen la belleza de la ruta, que este medio maratón es de los consentidos de mucha gente, incluso de otros estados de la República, lejanos y cercanos, porque claramente nadie puede negar que correr entre lo verde, los pájaros, el agua y la tierra es revitalizante, incluso en una súper subida.

leoncomanja

La carrera es a campo traviesa, comienza en León, Guanajuato y el arco de meta está en Comanja de Corona, Jalisco y es una chulísima travesía serrana.

Es muy chistoso ver que los corredores que tanto cuidamos los tenis, de repente nos liberamos por completo hundiéndolos en lo más profundo del lodo, brincando charcos y cruzando arroyos, es totalmente una experiencia infantil en donde no importan muchas cosas, salvo llegar y divertirnos en el camino, porque eso sí, la realidad es que tampoco importa mucho el tiempo (de hecho ni siquiera hay chip ni parciales de la carrera)  🙂 , así que es lo que es: pura diversión.

En el lado físico, es importante señalar que también se da uno cuenta de muchas cosas, sobre todo cuando, como yo, eres corredor de calle y sí, a lo mejor de vez en cuando te toca sortear algún bache o un poco de grava o empedrado en tus carreras matutinas, pero ciertamente no estás acostumbrado a correr entre pura piedra, lodo y desniveles, por lo que es precisamente en rutas así, cuando te sacas la venda de los ojos y te das cuenta que tienes que trabajar con tus articulaciones. Ya.

No se imaginan el número de veces que me doblé los tobillos -corrijo- que el 99% de los que corrimos, nos doblamos los tobillos, entre las risas también se oían muchos !ouch! !ah! !no manches! jajajaja que no eran más que nuestros, tobillos, rodillas y caderas hablando a través de nuestras bocas.

Pero ¿cómo ayudo a mis articulaciones o qué les tengo que enseñar?

Bueno, la respuesta es sencilla y no. Hay que trabajar mucho la propiocepción, que tiene un nombre raro pero cuando la comprendes, incluso hasta obvio te resulta.

El entrenamiento propioceptivo (sensación o percepción de uno mismo), tal cual su nombre lo indica, sirve para enseñarle a nuestro cuerpo a detectar e informar con eficacia la posición en la que se encuentran nuestros músculos y articulaciones, o sea enseñarle a sentir en qué posición estás (incluso sin ver tu cuerpo) para, en caso de tener un cambio súbito de posición, generar una respuesta automática refleja y volverlo a poner en la postura adecuada para evitar una lesión. Básicamente es desarrollar un sentido más allá de la vista, el oído, el olfato, el gusto y el tacto, un sentido que nos ayude a percibir a nuestro cuerpo POR DENTRO. Suena complicado pero no lo es. Les explico:

Aunque parezca algo muy extraño que yo les diga que con la propiocepción le van a enseñar a su cuerpo a saber en qué posición están SIN VERLO, les soprenderá que es muy común -más de lo que parece- que si cerramos los ojos perdemos un poco de conciencia sobre nuestras extremidades sobre todo, y no podamos saber con exactitud cómo estamos ubicados en ese momento; hagan una pruebita: párense de en una pierna y traten de guardar el equilibrio ….. ¿lo lograron? .. muy bien… ahora, sin bajar la pierna, cierren los ojos….¿y ahora? seguro que tuvieron que bajar el pie para no caerse.  La razón es sencilla, su articulación de tobillo en conjunto con toda su extremidad inferior ,  al tener ustedes los ojos cerrados, no recuerda bien cuál es la posición correcta para mantenerlos en pie y por lo tanto, sus neurotransmisores mandan señales equivocadas a los receptores del aparato vestibular (el oído)  y eso provoca que pierdan el equilibrio rápidamente. Ese es sólo uno de mil tests que pueden hacer para ver su nivel de propiocepción.

¿Cómo nos afecta en la carrera o el ejercicio en general? Bueno, es una relación proporcional, mientras más aleccionado esté tu cuerpo y toda tu cadena propioceptiva en general ( neurotransmisores de los músculos, articulaciones, tendones y oído) mejor respuesta automática ante una mala posición, que por supuesto te va a salvar de una lesión potencialmente peligrosa, es decir, como ejemplo, si tus tobillos saben cuál es su rango de movimiento y de repente, pisas una piedra y tu pie se dobla, es más fácil recuperar el control, la articulación de inmediato va a regresar a la posición correcta para evitar la caída y además evitarte un esguince que te ponga a reposar y te saque del mapa unas semanas inmovilizándote el pie, así de fácil e importante.

Lo mismo pasa con cualquier parte del cuerpo que, sometida a movimiento, puede lesionarse a consecuencia de uno mal hecho o intempestivo, es por esto que debemos educar a nuestros músculos y articulaciones para que siempre vayan por la dirección correcta, no sólo es fortalecer nuestros músculos y tejido conectivo, es enseñarles a usar la fuerza de manera correcta y funcional.

Así pues, les dejo en este post algunos ejercicios muy básicos de propiocepción (hay miles) , que aunque en las imágenes resulten un poco simples o sin chiste, verán que hacerlos bien no siempre es tan sencillo.

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Como pueden ver, tengo un disco de equilibrio buenísimo que tiene tres diferentes alturas para tres diferentes grados de dificultad, y existen otros aparatitos que funcionan muy bien, como bolas bosu o trampolines, pero si no se tiene algo así no pasa nada, cualquier superficie inestable es útil, por ejemplo, puedes hacerlo sobre una toalla, un cojín o tu tapete de ejercicio enrollado, incluso, para empezar es recomendable hacer los ejercicios sin utilizar nada extra y conforme se vaya avanzando en la calidad, se pueden incorporar las superficies que aportarán algo más de dificultad y movimiento. Les recomiendo hacer los ejercicios descalzos como lo hice en las fotos, puesto que el rango de movimiento no se ve limitado por el calzado ni tampoco tenemos ayuda en cuanto al soporte del tobillo que nos dan algunos tenis. ¡Ah! y cuando los domines, tu siguiente objetivo es hacerlos con los ojos cerrados, ¡verás que es un desafío!

Nos leemos 🙂

Alín

 

 

 

 

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