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La regla de oro para ser mejor corredor (y mejor todo).

La regla de oro para ser mejor corredor (y mejor todo).



Mucho me costó entenderlo, hasta sentía que iba contra mis propias reglas, que propiciaba la ansiedad, que con este mandamiento le abría la puerta al estrés y que quién sabe si esta manera de correr era la manera más fácil y exitosa de alcanzar una meta deportiva.

Pero resulta que sí lo es.

Generalmente, cuando decidimos que queremos alcanzar un objetivo, en un inicio, ese objetivo está nadando solito en el mar de las posibilidades, sólo eso es lo que queremos, todo bien; después de un tiempo, que pueden ser días o tal vez meses ya entrados en el entrenamiento, nos decimos una y otra vez, que «la vida no es para agobiarse así», que «hacemos esto por hobby», que «es el desestrés y no lo contrario» y entonces trazamos un plan B (y a veces hasta un C) porque «ni que esto fuera el trabajo o las cuentas del banco».

Entonces le abrimos el portón a la mente para que en tres segundos se escape por otro camino.

Un componente importantísimo del desempeño deportivo es la mente, incuso más que las piernas. Si la mente no está bien puesta en el lugar, no importa cuánto entrenes esos cuadríceps. Así que perseguir un único resultado es lo más sano y lograble. Enfócate.

En el instante en el que te dices: «con lograr X ya me doy por bien servido» estás permitiéndole a tu cuerpo y mente dejar de perseguir el MEJOR resultado, y es un hecho que lo va a hacer, así que estás listo para ser un segundón en tus propios objetivos. Los contratos mentales que redactes deben tener sólo una cláusula, cero letras chiquitas.

Pero entonces, me sentiré fatal si no lo logro, será una derrota.

Amigos, el plan B también es una derrota, sólo que le pones el nombre «plan b» y llamarlo así te va a impedir recapitular errores y corregirlos, porque claro, lo lograste (tuviste éxito en perder).

Así que por muy rudo que parezca, ponte un objetivo y apégate a él, no le des opciones a tu mente ni a tu cuerpo, si no lo logras no es para morirse, al contrario, al perseguir sólo un resultado y no lograrlo, podrás analizar lo que hiciste mal, habrás aprendido de un error y será mucho más fácil corregirlo y trabajar en ello, así, seguro que en otro intento, lo vas a lograr.

No te des chance de perder , ni bautices «plan B» a escapar de la responsabilidad que supone la disciplina y el trabajo duro, el enfoque y la persecución de un sueño deportivo. ¿Te imaginas a Kipchoge con un plan b para ese sub 2? «bueno, con no pasarme taaanto de las dos horas me doy por bien servido» . Al final, una mentalidad ganadora es lo que distingue a los mejores de los demás.

¡A por todas las metas!

Alín



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