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¡Encuentra la motivación para correr!

¡Encuentra la motivación para correr!

Es que esto es de lo que no se vende en las tiendas. La motivación es una cuestión que va y viene, que adopta muchas formas y que a veces juega un poco a las escondidas.

Bueno, antes que nada quiero decirte que no sólo no la venden en las tiendas, sino que tampoco está en posesión de otros que te puedan dar un poquito, es decir, una persona no te motivará, no funciona de esa manera. La motivación se obtiene precisamente del alcance de objetivos, por ejemplo, te pones a dieta, es duro, durísimo haber cambiado hábitos y lidiar con antojos, pero al final del mes, resulta que tu ropa te queda mejor y que has perdido 4 kilos.. voilá! QUIERES MÁS. Te gustó la recompensa, lograste algo que te costó trabajo y te sientes capaz de seguir haciéndolo, incluso MEJOR que antes. TE MOTIVAS. Sin embargo, lo mismo ocurre a contrario sensu, si tú llevas haciendo algo durante cierto tiempo y NO OBTIENES RESULTADOS, lo más probable es que un día consideres que no vale la pena seguir haciéndolo, porque ¿para qué? , si finalmente no vas a llegar a nada. TE DESMOTIVAS. Sí, que tu familia puede echarte porras, los amigos darte palmadas en la espalda y animarte, pero si tú no has logrado nada por tu trabajo, nadie puede regalarte motivación.

Entonces, ¿qué hacer si la tuviste pero se te ha ido de las manos? Bueno, pues aquí te van algunos consejillos que pueden ayudar a traer ese cambio mental derivado del alcance de metas:

  1. Hazte un interrogatorio: Pregúntate por qué lo haces, qué es lo que en primera instancia te llevó a hacer esto. A veces ya ni nos acordamos de por qué empezamos a correr y este es un buen momento para recordar los motivos. Tal vez esa primera meta ya la alcanzaste hace tiempo, pero tal vez hubo giros en la dirección y ni siquiera has llegado ahí todavía y créeme que puedes revivir la ilusión de los comienzos, no importa cuánto camino lleves recorrido.

2. Bien, luego de eso, establece objetivos: el trabajo sin un objetivo es un camino a ningún lado que tarde o temprano te hará cuestionar si de verdad vale la pena pararte del sillón. En este punto, mi sugerencia es siempre acercarte a un profesional que pueda establecer un objetivo alcanzable (a veces somos muy optimistas -por no decir que no tenemos los pies en la tierra- y marcamos objetivos imposibles de lograr en ese tiempo y en esas circunstancias, yo sé que la publicidad de los zapatos dice «si puedes soñarlo, puedes hacerlo», y sí sí, pero no no, tampoco es que la cosa va por ahí, el dichito debería ser: «si puedes soñarlo, puedes llenarte de disciplina, trabajarlo incansablemente y un día lo vas a lograr» … pero es que esos aparadores nos dan la versión «corta» de las películas y la vida no es así. Entonces, volviendo al punto, acompáñate de un entrenador que te ayude a establecer esas metas a corto, mediano y largo plazo. Creo que las metas más inmediatas son las que te van a dar el levantón, alcanzarlas te va a hacer sentir poderoso y te va a empujar a lograr las que siguen.

Ahora bien, el trabajo del entrenador no sólo se circunscribe a eso, sino que también planificará la manera de alcanzar las metas y te guiará en el camino. Juzgará las mejoras desde una mejor perspectiva y te retroalimentará de manera activa y objetiva. A veces creemos que no hubo resultados porque nuestra «autoevaluación» es simplemente un juicio sobre nuestro desempeño que está totalmente descontextualizado. Por otro lado, trabajar con alguien que espera algo de ti, creará esta sensación de compromiso y responsabilidad, porque es cierto que a tu familia seguro le dará lo mismo si te tocaban 20k y corriste 8k porque «no tenías ganas» , igual serás un campeón, es más, muchas veces ni siquiera se entenderá mucho la diferencia, en cambio, cuando hay un equipo de trabajo (entrenador y tú), será más difícil fallar.

3. Disfruta del proceso: somos la generación de la inmediatez, por eso vivimos tan frustrados. Hay que hacer una pausa y recordarnos que todo en esta vida lleva procesos, que algunos toman más tiempo que otros y que muchas veces son estos procesos los que enriquecen mucho más que la meta. Un buen resultado deriva de un buen proceso, en el deporte no hay shortcuts y hay que aprender a disfrutarlo también, si no, busquemos otra actividad que no suponga trabajar y ESPERAR para obtener algo (no sé si la haya) porque ciertamente si no estamos dispuestos, será un infierno y de motivación, mejor ni hablamos.

Con disfrutar el proceso (que es la frase más idílica que hay) me refiero a aprender a ver los avances dentro de él. Entender que entrenamiento es un ladrillo que ponemos y que un día, será una fortaleza. Sé analítico, obsérvate y maravíllate con la manera en que vas cambiando con los días (si los demás pueden verlo, ¡tú también!)

Ahí lo tienes, date tiempo de pensarlo, de buscar las respuestas y verás que una vez que las encuentres nadie te va a parar.

¡Nos leemos!

Alín

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