BUSCAR

En la PANDEMIA: ¡No corras en tu casa!

En la PANDEMIA: ¡No corras en tu casa!

Seguro que habrás visto en las noticias un montón de corredores que han decidido correr a toda costa. Pero a toda, dije. Incluso si eso significa hacer ultramaratones en sus recámaras.

Querido lector, si tú eres corredor y te repente te pasó por la mente, ahora que viste esas noticias, hacerlo tú también , te tengo una petición: no lo hagas, por el amor de dios, no lo hagas, pero sobre todo, por el amor a correr, a tus rodillas y cadera, no lo hagas.

Antes que nada y permitiéndome un análisis psicológico de la situación sin tener yo ningún conocimiento de la mente humana, jajaja, creo que estas hazañas son más un grito desesperado por atención que una legítima necesidad de correr, pero eso es sólo mi opinión, vaya usted a saber. El punto es que es una barrabasada.

Cuando una persona corre en un espacio tan increíblemente reducido, en donde sólo puede dar algunos pasos e inmediatamente hay que volverse, ocurren dos cosas tremendas, bueno tres: en primer lugar el cambio frecuentísimo de dirección supone un estrés muy por encima del normal en las articulaciones de rodilla y cadera, eso a cualquier persona entrenada para hacerlo, ahora que si tú no tienes siquiera un entrenamiento específico para cambio de dirección en donde tengas dominado el posicionamiento del centro de gravedad y todas las cosas biomecánicas que hay que atender, pues estás frito.

Segunda cosita: la aceleración y desaceleración suman otro poquito (o mucho) más de estrés articular. El hecho de arrancar, dar 5 pasos y frenar para dar la vuelta, pone en jaque a todo tu aparato esqueletomusclar y eso te cobra factura, nada es gratuito, ni correr en tu casa.

Tercera y la más importante: Si sumamos estos dos factores al tiempo, tenemos la combinación ganadora para que tras la cuarentena, tampoco puedas correr por una lesión que te saque de la jugada por mucho tiempo. Estas personas están corriendo maratones y ultramaratones, o sea, palabras mayores del running en cuanto a tiempo y distancia. Están poniendo a sufrir a su cuerpo mediante la repetición infinita y abusiva de las dos imprudentadas que les comenté en el punto uno y dos, durante 7, 10 y ó 15 horas y eso señores, les va a doler. No un dolor de maratón, normal, sino uno de corredor desgraciado con las articulaciones hechas pedazos. No es que yo se los desee, es que lo dice la ciencia.

Así que ante esta situación rara, lo más importante es apelar AL SENTIDO COMÚN, que es lo más fácil y lo que generalmente produce consecuencias positivas y acertadas. No corran adentro de su casa (a menos que tengan una banda para correr). No importa cuántas ganas tengan. Aprovechen para fortalecer áreas que tenían descuidadas, hacer trabajo de movilidad, fuerza y equilibrio, que bastante falta nos hace a los corredores.

¡Nos leemos!

Alín

Comenta

Comentarios

También Puede Gustarte