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En el país más obeso, la delgadez preocupa.

En el país más obeso, la delgadez preocupa.

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Es sabido por todos el lugar que ocupa estadísticamente nuestro país en cuanto a obesidad, tanto adulta como infantil, pero por si las dudas, refresquemos el dato:

Según la Secretaría de Salud, en México, el 72% de las mujeres mayores de 20 años (20.52 millones de personas) tiene obesidad o sobrepeso, 66% de los hombres mayores de 20 años (16.96 millones de personas) y el 26% de niños en edad escolar (5.54 millones de personas).

El Distrito Federal se encuentra por arriba de la media nacional, con 75.4% de mujeres mayores de 20 años (2.3 millones de personas) que tiene obesidad o sobrepeso, 69.8% de hombres mayores de 20 años (1.8 millones de personas) y 35% de niños en edad escolar (481 mil). Zaz.

Eso nos da un terrible primer lugar mundial en obesidad infantil y un segundo lugar mundial  en obesidad en adultos.

Esta información no es un secreto, está al alcance de todo aquel que quiera saberla, tiene espacios en las notas de la tele y es motivo de muchísimos artículos que circulan en internet, es decir, presumo que es del conocimiento general de los mexicanos. Sin embargo, a lo largo de los años he visto cómo, muy a pesar del desastre que genera la obesidad  en la salud y economía de un país, las personas tienden a preocuparse por la delgadez.

Les pongo un ejemplo: tanto Fer como mi mamá son personas delgadas, podrían ser gordos, no es que sean delgados porque traen un gen de delgadez en su ADN, simplemente tienen súper buenos hábitos alimenticios y de ejercicio, no son en lo absoluto sedentarios, comen a sus horas, en fin, hacen lo que se tiene que hacer, sin embargo y con muchísima sorpresa (Y ANSIAS), escucho cómo en las reuniones o cuando nos topamos con alguien en la calle, les dicen: “oye estás muy delgado (a), ¿estás enfermo? ¿te sientes bien?… ya cómete algo…” y la respuesta de cualquiera de los dos siempre es que está bien, que se sienten de maravilla y que no, por supuesto que no están enfermos… que comen bien y hacen ejercicio. Siempre reciben miradas incrédulas y tonos de preocupación.

Nunca jamás he visto que le digan a alguien que esté pasado de peso: “oye, te veo con muchos kilitos de más, ¿estás bien?  ¿necesitas ayuda? deberías de ponerte a hacer ejercicio y comer mejor …” Nunca.  Así que no sé qué les hace pensar a las personas que  está bien decirlo si es a la inversa, sin embargo el problema del país sí radica en la obesidad y sobrepeso de la mayoría de los mexicanos, ellos están en un grave riesgo de padecer muchísimas enfermedades crónicas que eventualmente han de llevarlos a la tumba, no sin antes haber vivido con una pésima calidad de vida.

¿Por qué normalizar la gordura?

Normalizamos la gordura para quitarle la condición de dañina. Creo que esa es la fuente del problema. Normalizar las cosas y darles un carácter totalmente cotidiano que nos impida darnos cuenta de lo que está mal. Igual que pasarte un rojo, que dar mordida, que tirar basura, que gritarle peladeces a las mujeres en la calle… todo eso está mal, pero “todos lo hacen” … por lo tanto se vuelve una conducta cotidiana que no rompe ningún uso y costumbre, se vuelve una premisa y  lo mismo pasa con la gente: < Casi todo el mundo está sobrado de kilos, por lo tanto, es normal estar sobrado de kilos. Casi nadie es delgado, por lo tanto, no es normal estar delgado> . ¡Qué terror!

No te preocupes por quienes tienen un peso saludable, caes horrible y la gente se harta de dar explicaciones de por qué no es gordo, sin mencionar que no tiene absolutamente nada de sentido, es como decirle a alguien que te preocupa que esté tan saludable y que su calidad de vida sea tan buena y su riesgo de padecer enfermedades está en un porcentaje bajísimo. Nonsense.

Tampoco te digo que vayas por la vida diciéndole a los gordos que están gordos, créeme, ellos ya lo saben, pero trata de preocuparte por no ser parte del grueso poblacional, de adquirir buenos hábitos que puedas transmitir a tu familia, que te permitan vivir bien, de ver tu realidad con otros ojos, preocúpate por lo preocupante. Destácate de entre la multitud, porque de la mayoría, ya hay muchos.

¡Nos leemos!

Alín <3

 

 

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