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El éxito del maratón

El éxito del maratón

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El domingo pasado fue la fiesta del Maratón Internacional de la Ciudad del México 2016, el de la I.

Esta vez no habrá crónica de corredora, porque este post quiero dedicarlo a quienes se sintieron un poco frustrados por su resultado, pero sobre todo a quienes hacen posible que los que corremos nos podamos enfocar en ello, olvidemos los malos ratos, festejemos los buenos y asimilemos que un número en el reloj no significa derrota, sino todo lo contrario. Gracias a los que nos apoyan y acompañan, de verdad. (Gracias a Dani Pérez que me hizo darme cuenta de tantas cosas).

Puede ser que tras un maratón que no salió como querías, (o cualquier carrera) tengas un sentimiento de insatisfacción que no te permita disfrutar del triunfo que supone en sí mismo el hecho de correr 42 kilómetros, es decir, tenías planes, idealizaste un tiempo o te fijaste una meta que al final, no llegó tal cual estaba en tu mente, ok, es normal sentirse así, vivimos en constante persecución del éxito y sentir que  las cosas no salieron tal cual las habíamos orquestado puede sonarnos a que perdimos, pero de verdad que no es así, dale la vuelta y enfócate en el hecho de haber realizado la hazaña de correr una distancia reservada sólo para un porcentaje muy pequeño de la población mundial . Eres un chingón, claro está, sin embargo, hay otros chingones detrás de ti que permiten que desarrolles tu chingonería.

Me refiero a todos aquellos familiares, amigos, conocidos y desconocidos que hicieron muchos esfuerzos para que tú fueras el protagonista, para que te sintieras especial, triunfador, la flor más bella del ejido y el corredor más veloz sobre la tierra, que te festejaron incluso antes de que cruzaras la meta, con la confianza siempre de que lo ibas a lograr, a los que pidieron permiso en el trabajo para acompañarte, los que se marearon en un autobús 5 horas para que cumplieras tu sueño, los que se aguantaron las ganas de pizza y cheve durante 5 meses, los que se asolearon terrible 6 horas para  verte pasar 30 segundos, o ni siquiera te encontraron en el camino y aún así no se quejaron, los que te oyeron hablar de dolores por semanas, los que no te conocen y prepararon cartulinas y canciones para alentarte y hacerte saber que los inspiras, los que te consideran UN CAMPEÓN.

Asimila tu resultado, siéntete súper contento y ACEPTA  la felicitación de quien también aportó un granito de arena a tu triunfo, créetela cuando te dice que eres el mejor  y   deja de decir que “no te fue bien” con cara de pujido incluida, porque como dice mi coach de pilates: “…entonces a qué chingados fuimos  -refiriéndose a la porra-…” jaja, tiene razón. ¡Claro que nos fue bien!, ¡no moriste! (¡Filípides sí!) ¡terminaste! y sobre todo ¡APRENDISTE!

No midas tu éxito en el maratón con una vara de horas, minutos y segundos, mídelo como una circunstancia en la que participan muchos factores, entre ellos, cosas intangibles, como la confianza y el amor. Verás que eres más triunfador de lo que crees.

Gracias Fer, por apoyarme y hacerme sentir la más chingona del planeta. A mi familia por ese tremendo asoleadón, gritos y abrazos llenos de apoyo y confianza, y a todos los que me felicitan con el corazón en la mano, sin saber siquiera si llegué o no o si me tardé más de lo que había planeado o no, porque asumen que la victoria la tengo desde que me ubiqué en la línea de salida.

El maratón soy yo y yo NO SOY sin ustedes, quiero que sepan que valoro y agradezco todo lo que hacen por mí. Gracias porra.

¡Nos leemos!

Alín

 

 

 

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