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¿Cómo debe ser el cuerpo de corredor?

¿Cómo debe ser el cuerpo de corredor?

Hablar del amor propio y la autoconfianza está de moda. No me parece una moda mala, al contrario, creo que muchos años nadie habló sobre querer a su cuerpo tal y como es, más bien se hablaba todo el tiempo de cómo hacer para cambiarnos la figura. A mí a veces me parece difícil creerlo todo, todo ese amor por el propio cuerpo sin quererle cambiar nada, nada nadita.

Yo amo mi cuerpo,claro está,  pero NO amo cada gramo de celulitis en mis piernas, los odio más bien y si vinieran a darme una lámpara maravillosa, claro que pediría no tenerla. Pero tampoco es que me mate o me quite el sueño y reconozco la fortaleza de mi cuerpo y estoy agradecida y satisfecha con todo lo que me da, con lo maravilloso que es conmigo si yo me porto bien con él, por eso lo amo, no porque tenga celulitis,. No hay que confundir la gimnasia con la magnesia.

Me encanta el discurso entonces, pero no sé si la mentalidad en realidad haya cambiado. Yo soy corredora recreativa desde hace como 15 años, he hecho 6 maratones, pero no sólo eso, también soy entrenadora de fitness y coach de running... y todavía no ha llegado el día en que pueda ponerme unos pinches shorts para correr porque mis muslos hacen que se me suban por entre las piernas,por gordos. Y escribo en este blog sobre hacer ejercicio, y les juro que más de alguno me ha visto en persona y ha dudado de mis conocimientos deportivos, porque me vio la chaparrera. A mí me vale, pero sin duda, eso hay gente que NO lo perdona y pone en tela juiciosa qué tan deportista soy, o somos, porque habemos muchos atletas -recreativos- con más de 20% de grasa corporal y más de 30% y más de mucho, también hay gente que no hace un carajo y está en 15%, a eso es a lo que llamamos, la maldita genética y nacer con estrella o estrellados. No a hacer algo o no por tu cuerpo, otra vez, no confundamos hinchazón con gordura.

A lo que voy con tanta cosa es a que nunca jamás consideres que no eres un deportista porque tengas más carne que el de al lado, no saben la cantidad de alumnos que , cuando hacemos el test previo para iniciar con el entrenamiento, se han autocalificado con números bajísimos en sus actividades deportivas porque no se ven a ellos mismos con cuerpo de atleta y eso los hace considerarse menos deportistas que otras personas más delgadas, es decir, que definen su capacidad en base a lo que su cuerpo “aparenta” y no a lo que es capaz de hacer con todo el entrenamiento que le han dado, claro que al final, resulta que son unas balas poderosísimas y dignas de envidia. De la mala (porque no existe la buena).

Ponte las mallas que te gusten, al fin, mientras vas corriendo es imposible que veas tu trasero medio flácido, que sufra el que va atrás si es que quiere sufrir viendo el bamboleo. Ponte la playera que te encante para correr, aunque te quede pegada y resalte la panza que no se deja bajar. Tus acciones son las que te determinan, no la forma de tu cuerpo. Ojalá entonces la moda, digo, la semilla del amor propio no sólo germine para empoderarnos a pesar de nuestros defectos, sino para cambiar la idea tan aferrada de que  musculoso y delgado es igual a deportista, y relleno y con estrías es igual a huevón. No siempre el resultado de un cierto estilo de vida se limita a una sola forma corporal.

 

Para ser corredor, se necesitan un par de piernas y disciplina, sólo eso.

¡Nos leemos!

Alín

 

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